Lo contraté. No por venganza, sino porque era bueno en lo suyo. El primer día le di la bienvenida y le dije una sola frase: aquí a nadie se le pide que sea alguien para merecer respeto.
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Lo contraté. No por venganza, sino porque era bueno en lo suyo. El primer día le di la bienvenida y le dije una sola frase: aquí a nadie se le pide que sea alguien para merecer respeto.